En un rubro donde la eficiencia, la certeza en los plazos y la optimización de recursos son cada vez más determinantes, nuestro sistema transforma el proceso de obra gruesa.
El moldaje monolítico de aluminio permite vaciar muros y losas de hormigón armado en una sola operación continua, en lugar de construir por partidas separadas como en la albañilería tradicional. El resultado: estructuras completas, con instalaciones incorporadas, listas en fracción del tiempo.
Este cambio no solo permite alcanzar metas de hormigonado antes impensadas — como levantar dos viviendas o departamentos por día — sino que también contribuye a una reducción sustancial de residuos, partidas constructivas, mano de obra y riesgos en obra.
El sistema se adapta no solo a viviendas sociales, sino también a proyectos de alta gama, edificios comerciales y estructuras complejas — y es especialmente competitivo en proyectos masivos de más de 100 unidades habitacionales.
Estandarización y velocidad para proyectos de gran escala.
Acabados de calidad superior con menor necesidad de reparación.
Estructuras robustas con plazos de ejecución acotados.
Acompañamiento técnico en terreno para cada particularidad del proyecto.
Recomendamos trabajar en diseños arquitectónicos que consideren parámetros reutilizables, como alturas uniformes entre pisos. Esto aumenta significativamente la rotación de moldajes y disminuye la inversión inicial del proyecto.
El éxito del sistema está ligado al acompañamiento temprano en la planificación: trabajamos junto a la constructora o inmobiliaria desde las primeras etapas para estandarizar criterios y maximizar la eficiencia.
Te ayudamos a definir si el sistema aplica a tu proyecto y cómo maximizar su eficiencia.
Solicitar asesoría →